miércoles, 11 de junio de 2008

LOS OJOS DEL MAS ALLA

Por: Juan Saavedra Andaluz

A veces aparecen brillantes en la oscuridad de los bosques amazónicos. Otras veces en los ríos, cerca a las playas o en ellas mismas, flotando hasta la llegada de los primeros rayos del sol.

Los ribereños hablan de ellos como "los ojos del más allá".

Dicen que no son de este mundo y quieren estar a­lejados de todo contacto humano.

Los "ojos del más allá" son del tamaño aparente de la luna llena.

Son esferas brillantes, de luz blanca intensa que visto de otro modo, sugieren una alta concentración de energía.

Vi esto por primera vez en abril de 1,965. El esce­nario fue una playa central (Chaupi Playa) en el río Na­po.

Serían las 6.30 de la tarde cuando observé la esfe­ra blanca en la playa. Calculando por la distancia que es­taría suspendida a unos tres metros de altura.

Una noche fui invitado a la casa del gobernador del caserío. Conversamos distintos asuntos hasta que nueva­mente hizo su aparición la esfera luminosa. Le hice en­tonces una pregunta directa: ¿qué es esa esfera que bri­lla en la playa?.

Mi ocasional interlocutor sólo atinó a decirme de manera parca y hasta con un poco de mal humor: "No se meta en eso. Pertenecen a otro mundo".

Me sorprendió la respuesta. Conozco algo a los ribereños y sé que cosas del otro mundo llaman a los espíritus, fantasmas y esas cosas. ¿Fantasmas redondos y luminosos? No tenía sentido.

Durante mucho tiempo yo escuché historias so­bre luces extrañas que aparecen en la selva, en la orilla de los ríos. Los ribereños son testigos de estos fenó­menos, pero les otorgan poca importancia. Casi nun­ca es materia de conversación familiar o de amigos.

Como insistí en saber algo más sobre estas esfe­ras brillantes, solicité al gobernador que me proporcionara un bote motor para ir a la playa.

El gobernador me miró extrañado y dijo: "Le aconsejo que no vaya. Puede no regresar".

Creo que finalmente la actitud del gobernador me infundió temor, pues ya no insistí sobre el asunto.

Mi permanencia en el río Napo se prolongó por es­pacio de cinco meses. Me movía con cierta periodicidad de un caserío a otro trabajando material periodís­tico para un diario. Y en distintos lugares, siempre al comenzar lar noche, pude observar este fenómeno. A veces estaban allí dos o tres esferas brillantes. Pi­có mi curiosidad el hecho de que todos los ribereños asumían la misma actitud frente al fenómeno: nadie quería acercársele ni nada por el estilo.

De tanto preguntar a uno y otro ribereño, re­cibí algunas contestaciones poco claras, como estas: "Esas esferas son ojos que nos observan desde puntos distintos, pero sólo en determinados meses del año. Especialmente aparecen en verano. En invierno (período de lluvias en la Amazonía) se los ve muy rara vez".

Y otro me dijo algo más sorprendente :"Tienen vida. Esos ojos brillantes hablan. Cuando los viajeros pa­san muy cerca de la playa y paran por un momento, es­cuchan voces extrañas que no se entiende".

"Estos ojos no son de este mundo".

Pero, ¿de qué mundo son y qué hacen aquí? ¿Ojos del más allá, autómatas que espían largas temporadas sin ser molestados? ¿Energía cósmica concentrada? ¿Espe­jismos o alguna forma de vida desconocida? Puede ser cualquiera de estas cosas o algo distinto. Lo real es que nadie ha intentado acercarse a estos "ojos" y ver de cer­ca de qué están hechos.

De momento, sólo nos deja la impresión de que es­tamos constantemente vigilados. La ubicación que to­man puede ser estratégica y parecen cubrir toda la Ama­zonía.

No existen referencias de que estos "ojos" hayan hostilizado a alguien. Aparentemente no hacen bien ni mal. Están allí solitarios e indiferentes.

Lo curioso de este fenómeno es su falta de movi­miento. Las veces que hice observaciones, en ocasiones muy de cerca, no más allá de un centenar de metros, pude fijarme que permanecen inmóviles.

Hay otro detalle que debe tener una gran impor­tancia: todas las esferas son blancas, de brillo intenso y del mismo tamaño. He observado hasta tres esferas juntas y no logré establecer diferencia alguna.

Este detalle sugiere que son programadas. Si no son formas independientes, tienen que ser necesariamente emitidas por algún medio físico, desde un lugar cercano o lejano, desde la superficie de la tierra o desde el espa­cio.

Nadie ha visto hasta ahora el momento en que hacen su aparición. Cuando de pronto uno mira hacia la playa ya están allí. Sería sumamente interesante tener la oportunidad de ver si la forma se va materializando po­co a poco, de manera progresiva hasta alcanzar el tama­ño aparente que tienen o si se hacen presentes tal como ya fueron observadas.

De ser espejismos u otros fenómenos parecidos, de­bido a cambios de temperatura o simple concentración de energía cósmica, no tendrían el mismo tamaño, la misma forma, el mismo color ni se caracterizarían todas las esferas por su carencia de movimiento.

Concluyendo, podemos decir que el espacio exte­rior en realidad nos es desconocido. De la misma manera que mirando la superficie del mar o del río nadie podría afirmar que los conoce, sucede lo propio con el espacio exterior y hasta con nuestra geografía.

Si estas esferas brillantes u "ojos" del mas allá son realmente emitidas desde algún aparato, bien pueden proceder del fondo del río de cavernas desconocidas o de cualquier otro punto de la Tierra.

Pueden ser los "ojos" del más allá, igual que ojos de aquí mismo.

miércoles, 21 de mayo de 2008

EL SOPLADOR Y EL TIGRE




Por: Germán Lequerica
Ilustraciones: Jarle Mellemstrand

Aquella mañana lluviosa el soplador iba silbando por el monte en busca del mitayo que su Servidora encinta le había perdido como un antojo. Llevaba la cerbatana al hombro y el carcaj de pequeñas flechas atado a la cintura.

Mientras caminaba distraído en medio de la persistente llovizna recordó que su mujer le había dicho: “Si hoy no almuerzo una pava gorda voy a abortar”. Y sin saber por qué sintió un leve mareo y náuseas.

Dejó de silbar. “Creo que a mí también me ésta pegando el embarazo. Si no llevo la pava ella comerá sólo flores silvestres y dirá que no soy un buen Servidor”, se dijo el Soplador y esto le dio fuerzas para subir la empinada loma del camino.

Así la mañana se estaba yendo. La población de animales de monte hacía oír cantos de loros, paujiles,
pinshas, manacaracos, gavilanes y monos. Pero ni una voz de pava. Tal vez porque las nubes no cesaban de llorar desde el cambio de luna, hacía varios días, y las pavas no tenían paraguas con que salir.

En eso, despuecito que la chícua dejó escuchar su grito de alerta, el soplador sintió la presencia del Tigre. Se detuvo en el acto. No estaba nervioso porque él no temía a nadie, para eso era el Soplador, el Sol-del-Centro, el que arde e ilumina toda la selva.

Armó su cerbatana. Giró la cabeza lentamente hacia la izquierda y no vio nada. Giró a la derecha y tampoco nada. Dio media vuelta para mirar atrás, y nada.
Pero el soplador tenía la certeza de que por ahí debía estar el Tigre en acecho, preparando una celada para sorprenderlo, porque de pronto un enorme silencio se había apoderado del monte. Un silencio paralizante y extraño.

Ni un grillito se atrevía a cantar. Los pájaros refugiados en sus nidos apenas asomaban el pico. Las mariposas quietas en las ramas tenían las alas plegadas. Una hormiga miedosa se había quedado inmóvil con una patita levantada. Todo el mundo estaba tenso, ni el aire movía las hojas.

El Soplador se acuclilló a observar el monte palmo a palmo con la pucuna lista para soplar. Así estaba cuando vio que detrás de una aleta de remocaspi se movía como una culebrita el pardinegro rabo del Tigre, justamente por donde él iba
a pasar. “Aja, ahí está”, se dijo el Soplador.

-Señor Tigre - le habló -, sal de tu escondite, quiero verte, ¿Por qué quieres asustarme?

Al verse descubierto, el Tigre saltó al camino y echó un rugido tan fuerte que debió escucharse en los confines del bosque. Y amenazante dijo:
- Te voy a comer Soplador. Me han dicho que tu carne es bien rica. Así que prepárate para entrar en mi barriga.
Ante tales palabras, el Soplador trató de persuadirlo.

- Abuelo Tigre, tú no puedes comer a tu nieto. En mi maloca jamás comemos Tigres.

- Pero yo quiero probar carne humana -replicó el Tigre-. Así que despídete que te voy a comer.

Y diciendo esto, el Tigre se puso a afilar las garras en las aletas del r
emocaspi. Abría surcos hondos en la blanda corteza del árbol que, soportando el dolor que le causaban las heridas, veía correr su blanca sangre hasta tocar la tierra.

- Si me comes ahora –insistió el Soplador-, ¿Quién le llevará el antojo a mi mujer? ¿Acaso quieres que aborte? Además, ella se quedaría sin su Servidor y sólo comería flores del monte.

El Tigre apretó los colmillos midiendo la distancia que los separaba y lo miró colérico, abriendo los grandes y deslumbrantes ojos dorados. El Soplador advirtió que la cosa iba en serio, y como no quería dar muerte al Tigre, cambió la flecha envenenada por otra sin curare y lo amenazó:

- Si de veras quieres comerme, entonces te voy a soplar.


Y le sopló:

Al ver la flecha en el aire, el Tigre dio zarpazos desesperados para evitar ser herido, pero el virote se clavó en una de sus manos.

- ¡Ay! ¡ay! ¡ayyy...! –Se lamentó el Tigre tratando de huir en tres patas –. Ahora sí ¿quién me va a sacar este virote?

- Que te lo saque Androcles- le dijo el Soplador.
Y dándole las espaldas continuó su camino en busca de la pava, mientras la llovizna seguía cayendo y el monte se inundaba de nuevo de voces y de cantos.

.-.-.-.-.-.-.-.

“En el mito de creación de los Boras, el Soplador es el Hombre, el Sol-del-centro, y la cerbatana (pucuna) su arma principal para la caza, pues él provee la carne (mitayo) de la alimentación familiar, mientras su mujer, a quien denomina su “Servidora”, se dedica a las labores agrícolas. Ella a su vez se refiere a él como a su “Servidor”.
Los Boras, al igual que la mayoría de los grupos nativos Amazónicos, pueden “sentir” la proximidad de la variada fauna silvestre: distinguen a las aves por su canto, huelen a las serpientes, osos y cerdos del monte.
Consideran a los animales de tierra, agua y aire, así como a los árboles y toda la flora, como a sus ancestros desde el inicio de los tiempos, de los que ellos vienen a ser el resultado final de una simbiosis étnica, en la que participan todos los elementos del entorno selvático y al que pueden volver en vidas sucesivas como árbol, tigre, duende, paloma, río, lluvia, pez, trueno o rayo”.


Virginia Roca López, Grupo Oruga de Acción Cultural

jueves, 3 de abril de 2008

¿VIRUS MORTAL EN IQUITOS?


Con relación al publicitado Virus Mortal en Iquitos que según el diario Pro & Contra señala en su edición del 02-Abril-2008, es alerta Mundial, el sub director de la Dirección Regional de Salud, Cristian Carey, confirmó que diversas organizaciones y científicos desarrollan investigaciones en Loreto a fin de dar con la cepa (conjunto de bacterias) de diversas enfermedades, como la efectuada por Joseph Vinetz de la División de Enfermedades Infecciosas de la Universidad de California San Diego.

Carey sostuvo que no es motivo de alarma este hallazgo de leptospirosis, señaló que el último antecedente de leptospirosis en la región data del año 2004 cuando se registraron algunos casos en la comunidad de los Delfines en la carretera a Nauta. Carey sostuvo que el contagio se produce cuando se tiene contacto con agua contaminada con secreciones de orina y de animales infectados (sobre todo ratas).

El funcionario de la DISA sostuvo que para determinar nuevas cepas se tiene que recurrir a análisis con técnicas de ingeniería genética.

Explicó que existe un riesgo de infección si se está en contacto con secreciones, dijo además que de presentarse la enfermedad en los humanos se puede seguir un tratamiento adecuado.


El funcionario sostuvo que les ha causado extrañeza que la información de este estudio de Vinetz haya sido de conocimiento público cuando aún la Dirección de Salud no ha sido informada.

A propósito, se rumorea en los pasillos que esta noticia habría causado un “extraño y discreto pánico” en “ciertos sectores” de la administración pública en nuestra región. Lo que habría originado la firme reacción de la máxima autoridad regional poniendo las cosas en claro. ¡Por favor!... ¿habráse visto? Humm.

lunes, 21 de enero de 2008

NOS DEJO EL MAESTRO JAIME VASQUEZ IZQUIERDO

Homenaje al Maestro...

Pro y Contra nos da cuenta de la partida de este mundo del Maestro.

Jaime en una de sus varias tertulias en el Cafe Express

Tras varios días de agonía el escritor loretano Jaime Vásquez Izquierdo dejó de existir la madrugada del sábado, a los 72 años, producto de problemas cardiacos y luego que hace algunos 

meses atrás intentara suicidarse ingiriendo abundante pastillas, de la misma que mostraba grandes avances de recuperación, sin embargo según fuentes cercanas señalaron que estaban estaba muy deprimido por algunos problemas personales.


Del mismo modo aseguraron que el escritor se deprimió debido al olvido y abandono total de las autoridades de turno y de la misma casa de estudios que por años lo abrigó, pero que luego se olvidaron por completo, estaba muy ilusionado a concretar algunos proyectos pero que por falta de recursos y financiamiento quedaron sólo en intentos.

Cabe señalar que el escritor loretano se consagró en 1986 con su obra cumbre denominado río Putumayo novela de amor, guerra y crítica social. Posteriormente publicó “cordero de Dios” novela de ficción en donde describe la vida de un Iquitos rural que se convierte en urbano a pasos apresurados, del mismo modo publicó “Kontinente negro”, impresionantes relatos de una conciencia castigada por la angustia vital, entre otras obras por mencionar al igual que las que aun estaba escribiendo.

Jaime Vásquez Izquierdo como escritor ficcionaba historias como también creaba historias subyugantes e incluso experimentaba con su propia biografía y ello se reflejaba en sus narraciones, también construyó su propio lenguaje basado en el fonético español sefardí y amoldaba el castellano a una funcionalidad atractiva.

miércoles, 19 de diciembre de 2007

Transformers


Iván Vásquez Valera, presidente de la Región Loreto-Perú, ha expresado hoy que “El ser humano con su capacidad está en condiciones de transformar su mundo”.

Nada nuevo, ningún aporte en esta iluminada declaración.
Pero eso sí, como primicia les presentamos la imágen exclusiva de la primera decidida acción, el primer gran paso tomado por esta autoridad regional para el cabal logro de la transformación del mundo...

jueves, 18 de octubre de 2007

La Búsqueda del Alba




LAS BUSQUEDAS DE GERMAN LEQUERICA

Por: R.P. José María Arroyo

José María Arroyo, nacido en España, fue profesor principal de Lengua y Literatura de la Universidad Nacional de la Amazonía Peruana (UNAP). Escribió este artículo en la Revista de Cultura Amazónica, N° 2, editada por el Instituto Nacional de Cultura de Loreto en Marzo de 1988, mientras era el director departamental el Lic. Cesar Arias Ochoa. Evidentemente, Germán Lequerica, con el Grupo Oruga de Acción Cultural, seguía produciendo.

En 1957, un grupo de poetas de Iquitos suplieron con exceso de entusiasmo la carencia de recursos para organizar la Primera Jornada del Libro Loretano. En una imprenta rudimentaria y con técnicas artesanales lograron la edición de cinco libritos de poesías de otros tantos poetas de la Selva. Desde la época inolvidable de los cuarenta en que desde la revista “Trocha” el maestro Francisco Izquierdo Ríos animaba con su inacabable optimismo desde Iquitos el mundo literario de la Selva, nadie había presenciado en esta parte alejada y perdida del Perú semejante floración de poesía. Pero lo más conmovedor fue la respuesta del público. La gente se arrojó materialmente sobre el rústico quiosco montado de urgencia en la Plaza de Armas y en menos de un día agotó la edición completa.

Se abría una esperanza. Iquitos tantas veces apodado “ciudad fenicia”, se entregaba por primera vez de manera tumultuosa al hechizo de la cultura.

Probablemente habían contribuido al éxito editorial el atractivo de los padrinos que prohijaban la Jornada: Ciro Alegría Alegría y su esposa Dora Varona en presencia y Sebastián Salazar Bondy con su nombre desde la lejanía. Pero de cualquier forma, este paso trascendental dado por Iquitos a la búsqueda de la cultura, no tenía precedentes ni tuvo después parangón en ninguno de los otros festivales, muy superiores en organización y en todo, que se hicieron después de esa fecha. Por desgracia de todo esta lozanía no quedó consignado nada para la historia más allá de las notas breves periodísticas que se publicaron. El resto tenemos que reconstruirlo con los retazos de recuerdos de quienes vivieron esos momentos. Será un milagro igualmente que alguien logre encontrar uno siquiera de los libritos publicados. Puede ser que ande alguno que otro perdido entre los anaqueles de alguna librería de viejo, porque ni siquiera los propios autores poseen un ejemplar de aquellas obras.

Pero la Jornada llenó un momento cultural y abrió perspectivas y horizontes de un renacimiento literario que en una forma o en otra, desde entonces no se apaga. Los autores de “Bubinzana Literatura Mágica de la Amazonía”, (Armando Ayarza y Tedy Bendayán), aseguran que: “Esta Jornada Primera de Libro Loretano, significa o crea el clima para el advenimiento del Grupo Literario Bubinzana. A partir de esta Jornada se impulsa y motiva la creación poética en Iquitos y en diferentes lugares de la Amazonía”.

Y algo más. Esta Jornada trajo el descubrimiento de un poeta, Germán Lequerica, que nos hizo concebir las esperanzas de que las antologías de poesías peruanas pudieran contar, a partir de entonces, con un nombre siquiera loretano.

Porque fue evidentísimo que entre todos los poemarios publicados “La Búsqueda del Alba” destacaba con luz propia sobre el resto del conjunto. Los propios editores al presentarlo al público, afirmaban con justeza que “No se trata de un poeta más, sino de UN POETA”, para continuar luego exponiendo la otra intención, tal vez ilusión, que se proponían presentarlo al público: “Era lo que faltaba. La conciencia de que Loreto – no obstante su aislamiento y abandono – puede también hacer oír su voz sonora y feliz en el concierto doloroso de la Patria”.

En aquellos momentos era una voz nueva que hablaba desde la Selva, un lenguaje nuevo y unas formas poéticas nuevas. Hasta entonces, esa fuerza de ese aislamiento y abandono que aludían los editores, la poesía de la selva, como ya se ha repetido con frecuencia, era un rezago de un modernismo extinguido muchos años atrás pero que aquí campeaba en el entusiasmo pertinaz de aquellos hombres que luchaban por hacer la cultura de la selva. Era una transposición a tunchis y espíritus, ríos y árboles de la selva de toda la mitología dariniana en versos perfectos con frecuencia felices hallazgos, pero en general, toda una literatura trasnochada, fuera de lugar, pintoresquismo puro como para una guía o “Baedecker” para las compañías turísticas.

Quizá porque el público descubría una nueva expresión, una nueva naturaleza, un nuevo hombre amazónico en los versos de Lequerica fue por lo que se movió con avidez hacia la nueva poesía y la ciudad fenicia se transformó fugazmente en ciudad cultural. Porque poco duró la fiesta. Pese a que la poesía continuó increscendo con los nuevos grupos que surgieron después y como consecuencia de esta Jornada, por mas esfuerzos que se han hecho, la poesía no logra superar los cenáculos y corrillos literarios y llegar alguna que otra vez a auditorios semicautivos de colegios o barriadas.

La Búsqueda del Alba de Germán Lequerica se situaba en un nuevo contexto.

Si fuera – digo –
un paraíso el ande
el mar un río mineral como la nube
la golondrina un sueño de verano
la búsqueda del Alba
fuera simple
fuera tal vez y nada más hermano
el nacimiento puro de la luz.

De un plumazo Lequerica liquidaba toda la poesía rimada, semirimada o libre que había venido haciéndose en la selva con una auténtica intención cultural y poética pero en realidad reducida a un estéril y pasadísimo divertimento. Con esto se había cerrado un ciclo de grandilocuencia o también de sencillez, de una poesía delicada y tierna, de bellas imágenes poéticas, de metáforas para la preceptiva literaria. La búsqueda del alba es un supremo dolor, sin complacencias ante el mundo que le rodea.

Y es entonces que empieza
todos los días útiles y las noches iguales
la búsqueda del alba


Es entonces que busco con mis manos
con mi paso furtivo
con mi sudor cargado de cadenas
un canto de bondad y de esperanza nueva
un pedazo de tierra labradora
para tu reja triste


Es entonces que busco a grandes voces
un amor colectivo para el trigo
una paloma blanca para la paz del hombre
una sonrisa dulce
permanente
para la seriedad de tus abrojos

y luego lanzará enérgica la protesta para exigir el resultado de esa búsqueda

Quiero un paraguas grande
con retazos de dicha con flores sazonadas y torcazas

y quiere ese paraguas “para los niños tristes de este mundo”, “para el que tenga sed todos los días”, “para poblar las canas verdaderas de mi abuela”.

La descripción fluye desordenada torrencial entre recuerdos, exclamaciones, imprecaciones apenas iniciadas o entrevistas, pero siempre dentro de la misma tónica de esperanza – dolor – desesperación.

He visto amanecer a muchos hombres
junto al mismo recuerdo
gemir a muchas voces...

He visto que medían mis plaquetas
palpaban mis despojos
repartíanse prestos mi silencio...

El día se yergue desafiante
la explotación
que se sube a los hombres
que pega sin piedad a tantos niños...

El libro termina con “La primera protesta” que arranca con estos versos lapidarios:

La protesta del hombre
cuando surge
tiene garras de cóndor y fusiles.

Para concluir luego de imprecaciones con esta protesta que tiene visos caricaturescos

Protesto
definitivamente
por aquel senador que nunca cena
por los emolumentos que salen de mis ojos
- de los ojos de todos -
cada vez que te miro
por aquel parlamento que te callas
por tu propia mujer que no te sueña.

¿Porqué se apagó tan súbitamente la voz de Germán Lequerica? ¿Porqué se limitó a abrir una nueva trocha sobre la vieja y gastada de los poetas anteriores? No lo sé. Hoy anda por otras búsquedas, otras albas, en la narrativa particularmente, animando el nuevo grupo cultural “Oruga”, pero, que sepamos, no regresó a la poesía.

Hay quienes han calificado su poesía de “primigenia”. No especifican más. Si quieren decir que es la poesía de un poeta que se inicia en ella, deben confesar y proclamar a la vez el vigor, la fuerza y la energía que posee, si entienden que todavía está en momentos un poquito vacilante y se filtran a través de las palabras y de las imágenes las influencias de los grandes poetas, Vallejo en primer término, pues esto es achaque que padecemos todos, los grandes y los pequeños, lo que no disminuye en lo más mínimo el valor original de la poesía de Lequerica. Lo único que nos duele es que tan rápidamente dejara de producir.


Con la venia de la familia Lequerica, este blog les presenta:




LA BÚSQUEDA DEL ALBA

*

En la búsqueda del alba
el hombre tiene inevitablemente cien pies
cien manos
y una estrella prendida en la memoria.

**

Si fuera simplemente
el sol
ardiendo sobre la selva
o la luna ofreciendo a los viajeros
los cuartos de su amor

Si fuera simplemente
el ave
la pupila desierta
o el pétalo en la lluvia una ilusión cualquiera

Si fuera simplemente
el aire
la lágrima una flor que se enternece
perdurable la paz
el vagido el origen de tu llanto

Si fueras tú con todos los torrentes
con todos los abismos
un simple signo ignoto

Si fuera –digo-
un paraíso el ande
el mar un río mineral como la nube
la golondrina un sueño de verano
la búsqueda del Alba
fuera simple
fuera tal vez y nada más hermano
el nacimiento puro de la luz.

***

Pero el sol es un golpe
el mar la idea superior de la gaviota
la luna una obsesión bilateral del hombre
la palabra un ardor
la lluvia un cántaro roto sobre mis hombros
el río agreste
la paz definitiva de los peces

Y esto hermano
es el síntoma vago de los grandes reclamos
es el sonido intenso
que estremece
como el río que suena y trae piedras

Y es entonces que empieza
todos los días útiles y las noches iguales
la búsqueda del alba

Es entonces que busco con mis manos
con mi paso furtivo
con mi sudor cargado de cadenas
un canto de bondad y de esperanza nueva
Un pedazo de tierra labradora
para tu reja triste

Es entonces que busco a grandes voces
un amor colectivo para el trigo
una paloma blanca para la paz del hombre
una sonrisa dulce
permanente
para la seriedad de tus abrojos

****

Y en la terrible tregua
en el tiempo que crece indoblegable
la búsqueda del alba
quiero un paraguas grande para verte en la
sombra
para no dar mi brazo a torcer
buscando
las buenas intenciones
las perdidas alhajas del latido interior

Quiero un paraguas grande con cielo de palmeras
con retazos de dicha
con flores sazonadas y torcazas

Quiero un paraguas grande
inalterable
para los niños tristes de este mundo
Quiero tenerlo presto aunque éste sea
de esos de dos por medio
que se ve en cada esquina
aunque no tenga techo convertible ni oropeles
ni radio

Quiero un paraguas grande
inalcanzable
para perennizar la estrella entre tus ojos
para fortalecer la fe de los domingos
para el amor que nace
para el que tenga sed todos los días
para poblar de besos
las canas verdaderas de mi abuela

*****

La búsqueda del alba en este valle
donde el hombre es materia indefinible
donde se siente el opio
ciñendo la garganta de los pueblos
y donde el frío
el abismo
la propia desolación de los obreros
el pan amargo
es un vaso sin fin todos los días

la búsqueda del alba
- lo repito -
es un minuto alto
un dolor con espinas como de parto enorme
la mar de tropezones

Es un cálido abrazo en la distancia
una celda feroz
un exilio de plumas en el vuelo
un genuino amargor de ave atrapada

Pero también
hermano
la primera noción de nuestra lucha
la dirección del viento
la bandera inicial de los fusiles


SUSPENDIDO EN EL AIRE

*

Suspendida en el aire
la palabra
viajera que me conoce en la esperanza

**

El día en que se fragua la tormenta
sea acicala la férula
se aprisiona la arteria a la simiente

El día en que he perdido el tiempo andando
en que tú no tenías
buen vino ni mendrugos ni consuelo fugaz
en que había vendido la caricia
su aroma vegetal
y el nardo
perdía su suspiro en el florero

El día – digo -
en que se sale al mundo
para robar los ojos de los hombres
y gastarlo en los bares

El día en que se yergue desafiante
la explotación
que se sube a los hombros
que pega sin piedad a tantos niños
tiene
preocupadamente
pocos signos iguales para el yugo

(tiene grandes dolores en las minas
en la estrada y la gleba
en las usinas)

Tiene pavor del hombre y de sus brazos
justificadamente

***

He visto amanecer a muchos hombres
junto al mismo recuerdo
gemir a muchas voces
caminar por la estancia abandonando
precipitadamente
a muchos hombres
distantes de la estrella y la memoria

He visto a los amigos de los otros amigos
- a los propios amigos -
discutir de la vida enardecidos

He visto que medían mis plaquetas
palpaban mis despojos
repartíanse prestos mi silencio

He visto sola pasar emocionada
la brisa aquella en que te di mis ojos

Pero también
al viento que retoza en los maizales
en los rostros cetrinos
en la cien sudorosa del trabajo
he visto retomar
ayer
con toda su alegría

Y al árbol
y a la mujer
y a la misma esperanza que conozco

****

Qué distante y cansado
estás hermano
suspendido en el aire
sobre el débil andamio de los días

El sol sobre tu frente enrojeciendo
palpitando a segundos
suspendida
la construcción civil de la palabra

Cuánto se necesita
dilo hermano
para llegar siquiera a conocer tus brazos
para saber del vértigo que sufres
para beber el yugo que te inflama

Qué miseria es aquella en que las sombras
ruedan interminables
sobre el tiempo

Qué te cuesta decir
al alba
a la cuestión total
el color lateral de los ladrillos

Qué te cuesta nacer
abandonar la espera
concurrir a la búsqueda del alba

Qué te cuesta bajar
profundizado
definitivamente hasta la tierra
y dejar a los otros
amenazar la vida de los suyos

Suspendiendo en el aire para siempre
la construcción fatal

*****

Ya no importaba nada aquella tarde
ni la luz de tus ojos
ni el devenir alegre de los viejos

Ya no importaba nada
ni siquiera
la dulzura del árbol en la sombra

Ni era más importante
- digo nada -
ir al cine los martes
o pasear el domingo en los balnearios
en los lagos cercanos
o en las playas candentes de tu seno

Ya no importaba nada
ni siquiera
buscar en tus cabellos aromas de mucura
o prender en tus labios la espina de mi beso

Había aquella tarde
sucumbido en silencio la desdicha

Y en la fronda bullía interminable
la fiesta de las hojas

Y el hombre infatigable como nunca
bebía con esmero de este río
dulce
de los peces


LOS BRAZOS CRUZADOS

*
Con los brazos cruzados
esperando
el hombre siempre destruye la palabra

**

La tierra amontonada ante mis pasos
abierta la mirada
los latidos saliendo de su cauce

Cómo tendré
hermano
la voz para decir de lejos
lo que quiero servirme en tu posada

Cómo tendré el dolor en el bolsillo
la vejez que no siento
y que me duele
a segundos constantes y a destiempo

Cómo
hermano
voy a volver mis ojos a mis huesos
alegremente
si ante mis pasos
la tierra amontonada se levanta
sobre un sueño de espigas ya creciendo

Cómo voy a volver
ahora
hermano
hasta mi tambo
con mi sueño de espigas pisoteado
con mis brazos hambrientos de trabajo
con mi garganta seca
con mis zapatos tristes huyendo de la calle

Cómo voy a volver
ahora
hermano
Cómo

***

Si pudieras decir a todo trance
- hombre que sueña
niño que en las aceras agiganta su paso
mujer triste y dolida
lavandera de estrellas y de brisas –
las veces que te he visto de rodillas

Si pudieras decir
como yo digo
- sin ocultar las veces que he bebido -
cuántos sufren tus ojos y tus hombros
cuánto cuesta ese pan que te mezquinan

Si vieras a mis hijos merodeando
puntualmente
junto a mis ordenadas pesadumbres
Si vieras esos pies
tan diminutos
gastando ingenuamente
más de un año en el mes de cada día

Si pudieras en suma
ir por tus brazos
por los brazos flagrantes de los otros
a levantarlo en alto en plena calle

Si pudieras conmigo ir al encuentro
de las voces rebeldes de la noche
juntos en el ardor de los fusiles
en el canto del viento
en la maraña
podríamos decir a los que sufren
que pronto
el río
definitivamente
cantará entre los surcos su dicha marinera
como si fuese espiga del amor

****

He mirado esta tarde justamente
sólo para mis ojos
y he salido a la calle ya muy noche
a gritar con los grillos y el silencio

He salido a decir únicamente
con estentor y pena
que hay
- lo he visto -
diez hombres
muchos más de cien mil
- ni sé ya cuántos -
con los brazos cruzados esperando

He salido a decir
y lo repito
que hay en toda la fronda humedecida
un oscuro rumor
un lento caminar de árboles tristes
un deseo abolido de remar

He salido a la calle
Íntimamente
con un dolor profundo y duradero
a gritar por mis poros y mis huesos
a remover la sombra
a denunciar la entrega del quietismo
y a desatar tal vez
la furia de algún rayo en la tormenta

*****

Soberana la risa que no fuga
la paz intensa
pura
ala de luz que triunfa y permanece

Soberana la estrofa
que vierte de tus labios como estrellas
que meditas
al alba
junto a tu costurero envejecido

Y en mi boca
un sabor de frutales primerizos
y en mis manos
fugaces
tu cabello aromado de alba y nardo

Soberana la miel de cada tarde
la brisa nueva
pronta
mece su amor que empieza en la esperanza

Y en mis ojos
niños que crecen sanos y robustos
y en los surcos del alba
soberana la paz
el trigo
la palabra del hombre

LA HUIDA DEL HOMBRE

*

Temblando
el hombre
huye
equivocadamente
para salvar su cuerpo de la tierra

**

Desde su propio albergue
desde su corazón acongojado
desde el sitio preciso
donde el viento
constante
ha pintado el color de la primera piedra

Desde su ingenua espuma
desde el sueño de nubes
que descubre
la latitud cambiante de los barcos
desde el árbol añoso en que las hojas
utilizan la clave
ritual
de la impaciencia
el hombre
precipitadamente
huye como un torrente perseguido

Huye
precipitadamente
como el temblor ante la luz primera
como el ave imprecisa
como el tedio ante el paso de los astros

Huye
cobardemente
con todo su dolor sobre los hombros.

***

Y a veces
también el hombre
huye
precipitadamente
por su amor vegetal a los espejos
por llenar su cuchara de rocío
por ver al pez más gordo en su pecera
por su vicio de polvos y luceros

Huye
temblando
precipitadamente
por el alto rumor de la protesta

****

Y a veces
también el hombre
huye sobre su frente
sobre su propia idea suspendida en el aire

Huye
precipitadamente
corriendo sobre su sombra
apagando sus venas
negando la tormenta primordial de la especie

Huye a cruzar sus brazos debajo de la cama
con su gaviota muerta
con la noche apuntándole el rostro
pisoteando a sus hijos

Huye
a veces
cobardemente
el hombre
abandonando al hombre
avergonzadamente
por la propia costilla que le falta
para amar en silencio a una muñeca
abriendo su dolor más hondo todavía

*****

Y también
desde su propia luz en crecimiento
desde el faro que enciende ante la noche
la claridad del beso
desde su voz más honda
desde su paso airado y comprimido
el hombre
huye
precipitadamente
por su propio alfabeto que no entiende

Huye tenaz
como el cangrejo
con su frío egoísmo de campanas
con su sueño inferior de rascacielos

Huye porque la sombra
la hora colosal
la dirección del viento
no ha llevado a sus ojos todavía
la búsqueda del alba

LA PRIMERA PROTESTA

*

La protesta del hombre
cuando surge
tiene garras de cóndor y fusiles

**

De conformidad con el intento
deduciendo del vuelo sideral de las aves
de la forma integral de los maderos
de la sonoridad languidecida
del sol amilanado
de la parte lunar que más se oculta
yo soy
-muchos lo dicen-
la jauría que enrostra su momento

Y he dicho lo que siento amaneciendo
y he de decir
lo que pretendo hacer
cómodamente
con la voz renacida en la garganta

Y he visto
como todos lo ven a cada instante
todo lo que no callo y siempre digo
He visto
íntegramente
mudo de soledad y entre las hojas
al puma allí degenerando al ave
al reptil en acecho
junto al nido

He visto al trompo
falleciendo en ruedas
al café avinagrado
al año viejo abandonado al niño
sin un pañal a la ilusión que nace

***

Y he visto
hermano
con mis ojos
sudando de dolor andando apenas
almacenando gritos
al hombre
huir equivocadamente
para salvar su cuerpo de la tierra

He visto
íntegramente al horizonte
suspendido en el aire
amordazar al viento
detener en el ande y el boscaje
la búsqueda del alba

****

Y por ello protesto
inquebrantable
Por ello intento despertar la sombra
la mirada indecisa
la propia contricción que te aniquila

Y por ello también
protesto
muy dolido
por el gemido enorme
de los andes
con su sueño de huaynos y de quipus
Por el duende que tima a las abejas
al pie de cada aurora
por el hombre oprimido largo tiempo
sobre la letra muerta de los himnos

Por ello espero detener la farsa
descubrir el connubio conviviente
avergonzar al tiempo
dividir la palabra en sus vocales juntas
Por ello permanezco en este encuentro
militando en el viento
poblando de mi ardor todos los tambos
surcando a nado
positivamente
los ríos temporales de la selva

*****

Y por ello también
hermano
con la misma intención enardecida
de la fronda
con el remo más grande de mi balsa
protesto por los mineros abaleados
por el amor que dejas con los hijos pequeños
por el trabajo rudo de mi madre
por las noches que pasa algunas veces
airadamente sola

Protesto
definitivamente
por aquel senador que nunca cena
por los emolumentos que salen de mis ojos
- de los ojos de todos -
cada vez que te miro
por aquel parlamento que te callas
por tu propia mujer que no te sueña.

lunes, 15 de octubre de 2007

A cinco años de la partida del poeta Germán Lequerica








El siguiente texto fue expresado en el Cementerio General de Iquitos, por el estudioso de las letras Manuel Marticorena Quintanilla, durante el funeral del poeta.

ADIÓS ENTRAÑABLE AMIGO GERMÁN

Por: Mag. LPL Manuel Marticorena Quintanilla

El devenir de nuestras vidas, tal como dijera el poeta romántico Gustavo Adolfo Bécquer: "es apenas el centellear del relámpago". Dentro de esta ley natural, llegamos a la estación de la despedida final de ti, entrañable amigo Germán Lequerica Perea.

La segunda mitad del siglo XX amazónico presenció tu despliegue activo y acucioso, en tus años juveniles, iniciándote en la vida poética y haciendo notar tu presencia en 1952, para llegar a convertirte en el máximo exponente de la poesía amazónica del siglo XX con tu poemario La Búsqueda del Alba, difundido en el contexto de la Primera Jornada del Libro Loretano en 1957, año que marcas la finalización de la poesía tradicional amazónica y das el inicio de la nueva creación poética, adelantándote en varios años a poetas como Javier Heraud que sólo emergen en la década del sesenta. Desde entonces hasta la actualidad Germán, nos marcaste un norte en la creación literaria tanto poética como narrativa y nos llevaste por el camino de la creación moderna.

Tu partida resulta un gran vacío para el desarrollo cultural amazónico sin trabas ni discriminaciones, que venías desplegando a través del Grupo Oruga de Acción Cultural, que habías fundado el 15 de abril de 1985, quedando en la actualidad los integrantes
de este Grupo con el reto de seguir adelante, prosiguiendo con la amplia labor cultural a desplegar.

Este año correspondió a un momento culminante de tu labor literaria, que a pesar de las circunstancias adversas de la vida, lograste difundir a nivel nacional e internacional, a través del Nº 5-6 de la Revista Arteidea del mes de julio, tu máxima creación poética: La Búsqueda del Alba, siendo distribuida en forma gratuita como parte de Arteidea.

De esta manera cierras la vida del hombre, el amigo y el poeta entrañable cuyas inquietudes, desvelos y amistad compartimos en las innumerables actividades desplegadas bajo el Grupo Oruga de Acción Cultural y el apoyo sacrificado de tus hijos, estando en el clímax del adiós con la finalización de tu vida terrenal, para proseguir con la búsqueda del alba dentro de la vida espiritual, retornando al seno de nuestra madre tierra que resulta eterna en el transcurrir infinito de la existencia.

Estamos en el momento culminante de tu existencia humana Germán, al dejarnos físicamente y pasar a la vida espiritual de quienes te conocemos y de todos los lectores que en el futuro te conocerán a través de tus poemas, tus cuentos y tu hermosa novela El viaje de la vida, marcando así un nuevo hito en nuestra existencia humana. Esta concepción nos permite decirte querido Germán, que continuaremos en constante diálogo a través de tus obras literarias.

Iquitos 15 de octubre del 2002